Sobre el derecho a la intimidad, a la vida personal y familiar

Beatriz Dávila

¿Dónde se encuentra el límite de los medios de comunicación de vulnerar el derecho a la intimidad, a la vida personal y familiar? ¿Hasta qué punto pueden tanto los periodistas como los directores de los medios introducirse en la vida de un personaje público indistamente del interés que éste mismo despierte en al sociedad? ¿Supone un acto ético aquel que comprende la vulneración de tales derechos por el único hecho de satisfacer el afán lucrativo de los medios y la avidez desinformativa de la sociedad?

Muchos son los días en que programas deportivos, sobre todo aquellos que se encuentran en las parrillas televisivas como ‘Jugones’ o ‘El Chiringuito’, en vez de centrarse tan sólo en las jugadas, en las correspondientes sanciones y en las posibles lesiones de los jugadores, buscan dar un paso más allá en la denominada “llamada a la audiencia” buscando introducir en sus guiones qué ha sido lo último que ha acontecido en la vida ínitma de cada uno de los jugadores.

Si es víctima o no de un presunto delito en su fichaje, si sale o deja de salir con una modelo, si tiene hijos tanto como si no, si ha ganado tantos miles de euros jugando al póker durante un fin de semana o durante sus vacaciones, si ha hecho una barbacoa o ha dado una fiesta con amigos o con la familia, si ha celebrado su cumpleaños o dónde y cómo ha pasado sus días de descanso.

Sin embargo, ¿todo esto supone algún interés informativo? ¿Es cierto que a la sociedad le prima más el conocimiento de conocer los detalles de la vida privada de un personaje público que aquello que le hacer ser, por tanto, público?

Volvemos a preguntarnos, ¿dónde residen los límites de los medios de comunicación en cuanto se refiere a su intromisión en el ámbito de sus vidas privadas?

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No hace muchos días era el periódico catalán ‘Mundo Deportivo’ aquel que se ensañaba fuertemente en la red social Twitter con la figura del futbolista estrella del Real Madrid, Cristiano Ronaldo; suponiendo este mismo acontecimiento denunciado por una gran mayoría de los medios que incluso llegaron a profesar su intención de denunciar tal acto o de apoyar al jugador en caso de efectuarlo.

“La familia de de CR7 cambia de tema cuando Cristianinho pregunta quién es su madre”, rezaba el tweet lanzado por la red social del medio. ¿Hasta qué punto está legitimado un medio de comunicación, indistintamente de los lectores y seguidores que posea, a introducirse en al vida, en este caso personal y familiar, de un personaje por muy público que sea?

Bien es cierto que una persona en tanto que se convierte en pública y hace pública en determinadas ocasiones su asistencia tanto en encuentros o como en eventos, se expone a que la sociedad necesite satisfacer su necesidad al por qué acude, al por qué se expone, qué es lo que hace o incluo lo que deja de hacer.

Es responsabilidad de los medios de comunicación preservar este derecho de la misma forma que debería influir en la conciencia de la sociedad a cumplir aquello con lo obligan y dictan tanto las leyes como la Constitución Española de 1978.

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